¿Sabías que la atracción por el sexo y por la velocidad tienen la misma causa?

Cuando se está escuchando una noticia acerca de un accidente de tráfico, de un vehículo en el que iban varios jóvenes y acabaron falleciendo todos, en lo que primero se piensa es en el alcohol o las drogas como probable causa. Sin embargo, antes de que estuviesen tan extendidos los narcóticos, el binomio juventud y velocidad ya estaba creado. Las drogas y el alcohol tienen, sí, su influencia como factor desinhibidor de la conciencia para que nos esté recordando que te la puedes pegar. Pero no es la verdadera causa que está detrás de la atracción por la velocidad.

Nuestros conflictos psicológicos

“El proceso de combatir algo sólo alimenta y fortalece aquello contra lo que luchamos”; Jiddu Krishnamurti. Retomamos este aforismo porque resume muy bien el proceso de nuestros conflictos psicológicos: algo que forma parte de nuestro ser y que no aceptamos como nuestro porque nos resulta desagradable y, por ello mismo, tratamos de desembarazarnos, de sacárnoslo de encima, precisamente porque no nos gusta la imagen nuestra con “esa” característica, que tildamos de defecto o torpeza; las hay de muchas clases: obsesión por la limpieza, por el orden, ideas compulsivas (impulsos a cometer acciones que no se desean realizar), fobias, etcétera.

El niño que no aprendía a restar

Formando parte de los Equipos Externos del Sanatorio Psiquiátrico de Toén Manuel Cabaleiro Goás, en una de las habituales visitas al sector de la provincia que nos correspondía, centralizado en las poblaciones de Xinzo de Limia y Allariz, una profesora consultó (todavía no se habían creado los Servicios de Orientación Escolar) el caso de un niño que no daba aprendido el proceso de la substracción.

La Psicoterapia

La Psicoterapia hunde sus raíces en diferentes ciencias de las que se alimenta, la filosofía, la lógica, la psicología, la pedagogía, la ciencia da las religiones, etcétera; hasta convertirse en una ciencia autónoma, con sus propios métodos, sus propias técnicas.

Aleteia Psicoterapia

Justo cuando la persona se ve invadida por las dudas, pueden aparecer unas manifestaciones azarosas en forma de palpitaciones, sudoración, angustia, pánico, pavor, fobias, adicciones y todo lo que un@ se pueda imaginar.

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