¿Por qué nos pintamos los labios de color rojo o nos dejamos bigote?

Si alguien tiene el atrevimiento de preguntar a una mujer por el motivo o razón de pintarse los labios, probablemente no obtendría una respuesta que le diese una explicación más allá de sentirse atractiva, favorecida o más segura de sí misma. Y si para satisfacer su curiosidad la invita a indagar preguntándole por qué cree o en qué se basa para pensar que así está más atractiva, de seguro recibirá una respuesta semejante a una buena sacudida.

Ello se debe a que nuestra mente se está distanciando de sus orígenes evolutivos y lo que pensamos hoy, tiene “sus raíces” en el pasado del que ya no nos percatamos y por eso le llamamos inconsciente. De ahí la necesidad de estar en actitud de “darse cuenta”, en percepción alerta.

Cuando se desarrolla dicha habilidad, se descubren todos los pensamientos en el momento en que están naciendo, cuando todavía son latencias o “semillas”, como dirían los maestros orientales del vedanta. Esta habilidad se puede captar muy bien con un ejemplo: estamos en una habitación cerrada en la que se nos ha colado una rata y que ahora está escondida, pero no sabemos dónde. Entonces recurrimos al silencio total, a la escucha del menor indicio que delate su escondite. Si estamos así, con la misma alerta, a nuestra mente, notamos el nacimiento de los pensamientos cuando todavía se insinúan por la tonalidad emocional.

Pintalabios rojo.

En tiempos pasados, cuando nuestro desarrollo mental no era tan grande y estaba limitado en cuanto al nivel conceptual, recurríamos a unos objetos o cosas para representar otros, lo que luego se llamaría “pensamiento simbólico.

Esto ocurre con los labios: tienen un parecido con los genitales, a mayor prueba, tienen la misma palabra descriptiva sustantiva “labios” mayores y menores. La diferencia es que éstos son rojos (de un color más vivo e intenso). Entonces, para hacer la equiparación, qué mejor cosa que pintarlos de rojo y, si es rojo pasión, más parecido. Claro que, cuando la mujer se pinta, estas ideas no se le pasan por la cabeza, queremos decir por el consciente.

Bigotes de época.

Esto es normal. Buena parte de los animales más evolucionados tienen recursos y conductas para llamar la atención del otro sexo y qué mejor cosa que llevar en el rostro (el resto del cuerpo lo tenemos tapado), algún reclamo que llame la atención del otro sexo: es como si les estuviese recordando que tienen escondido algo muy codiciado. Los hombres hacen lo mismo, dejándose el bigote o la perilla o las dos cosas, solamente que cambian los labios por la narizel bigote y la perilla serían el vello púbico. En las mujeres que tienen reprimida la sexualidad y que, por lo general, bloquean toda ostentación llamativa de la sensualidad, se comprobará también su rechazo a pintarse los labios, no queriendo verse en apuros de despertar la pasión en los varones. Otras mujeres, que también tienen dificultades para asumir e integrar su sexualidad, recurren al caso opuesto, a la sobreostentación de estas señales.

El bigote de Salvador Dalí.

Ilustración por MarCuesBo

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